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Vámonos con
Pancho Villa (1935) César Benítez El pasado
viernes 28 de abril se exhibió en la Sala de videoconferencias de la UNAM-ESECA
la película mexicana ¡Vámonos con
Pancho Villa!, realizada en 1935 bajo la dirección de Fernando de
Fuentes. Este clásico de la cinematografía nacional está considerado por
críticos, directores, especialistas, productores y otras personas
relacionadas con el medio y que fueron encuestadas hace poco más de 10 años
por una revista especializada, como la película número uno dentro de la
historia del cine mexicano del siglo XX. Estos son algunos aspectos
importantes de la misma: Ficha técnica:
Reparto: Antonio R.
Frausto Tiburcio
Maya Domingo Soler Pancho
Villa Manuel Tamés
Melitón
Botello Ramón Vallarino
Miguel
Ángel del Toro, "Becerrillo Carlos López
"Chaflán" Rodrigo
Perea Raúl de Anda Máximo
Perea Rafael F. Muñoz Martín
Espinosa Alfonso Sánchez
Tello General
Fierro Paco Martínez General
Huertista Dolores
Camarillo "Fraustita" Lupe,
esposa de Tiburcio Consuelo
Segarra viejecita David Valle
González Chon Max Langler El
Flaco Miguel M.
Delgado doctor Silvestre
Revueltas pianista
en el bar Jesús Melgarejo soldado Pedro
Valenzuela soldado José del Río Pedro,
hijo de Tiburcio Esperanza Gómez posa de
Tiburcio (secuencia final) Gloria Barón hija
de Tiburcio (secuencia final) Sinopsis: Comentario: Para entonces, De Fuentes había estrenado el que sería el
primer "taquillazo" del cine mexicano: “Allá en el Rancho Grande”
de 1936. La popularidad que alcanzó esta comedia estelarizada por Tito Guízar
y Esther Fernández eclipsó en su tiempo al poderoso drama sobre el desencanto
de la revolución que es ¡Vámonos con Pancho Villa! A principios de los años sesenta, la crítica y el
movimiento de cine clubes mexicanos rescataron del olvido a Vámonos con Pancho Villa. La cinta se convirtió,
junto con El compadre Mendoza del
mismo De Fuentes, en el paradigma del mejor cine nacional. ¡Vámonos con
Pancho Villa!
volvió a ser noticia en 1982, cuando se transmitió por televisión una versión
hasta entonces desconocida, que incluía un final en el que Pancho Villa
regresa por Tiburcio Maya y le pide que vuelva a combatir en su tropa. Al
negarse, Villa mata a Tiburcio, a su mujer y a su hija, y se lleva al pequeño
hijo de los Maya a la revolución. Este bi simbolismo resultó, finalmente, en
algo disímbolo. Se ignora si este final fue censurado, o si el propio De
Fuentes decidió eliminarlo por encontrarlo innecesario o demasiado cruel.
Para el crítico e historiador Emilio García Riera, "la película queda
mejor con el final comúnmente visto, un final desencantado que redondea
bellamente una obra excepcional del cine mexicano." Notas: Sin duda ¡Vámonos con Pancho Villa! representa una película medular en la
historia del cine mexicano. En ella se dan los elementos esenciales para ser
considerada una obra maestra del cine mundial. Es decir, un director de
talento como Fernando de Fuentes, un artesano que tiene momentos de creación
cinematográfica excepcionales que se aprecian desde la primera escena donde
una pieza de artillería se convierte, después de un cañonazo, en una
ametralladora que, a su vez, es un rifle el que, finalmente se traduce en unas
manos morenas que hacen tortillas, así, en unos cuantos segundos, De Fuentes
aborda dos aspectos: el ritmo y el símbolo de la revolución, de otra manera
¿para qué tantas armas? Para poder comer tortillas. Esta es una historia cruda pero no
desprovista de emoción escrita por Rafael F. Muñoz quien, curiosamente, actúa
en esta cinta en el papel de uno de Los leones de San Pablo: Martín Espinoza,
interesante apunte en la historia de un hombre de letras y prestigiado autor
de la llamada “novela de la Revolución”. En el guión colaboró el poeta Xavier
Villaurrutia, uno de los más importantes autores del grupo llamado Los Contemporáneos
y considerado por no pocos estudiosos como el mejor poeta mexicano del siglo
XX junto con Octavio Paz y Ramón López Velarde (aunque la lista puede
aumentar en buen número). La música está a cargo nada menos que de Silvestre
Revueltas quien tiene una actuación especial en la película como ¡músico de
cantina! Es de recordar la escena en donde Revueltas saca un pequeño letrero
en el que se lee “Favor de no dispararle al pianista”. En la fotografía
colaboró Gabriel Figueroa, sin lugar a dudas el mejor fotógrafo hispanoamericano
del siglo pasado; como asistente de De Fuentes trabajó Matilde Landeta, quien
a su vez se convertiría en la primera directora de cine en Latinoamérica. Acerca de la actuación vale la pena
comentar que el reparto estuvo encabezado por el primer actor Antonio R.
Frausto, quien iba a trabajar luego en muchas películas aunque ya no en el
plano estelar, injustamente porque en este filme su trabajo actoral fue
estupendo. Domingo Soler, de la dinastía de los Soler junto con sus hermanos
Fernando, Andrés, Julián y Mercedes (ésta última apenas conocida) de una
familia teatral (los Díaz Pavía, apellido original de los hermanos) que vino
de España aunque ellos radicaron en Coahuila. Domingo es el tercero en edad y
sus caracterizaciones fueron casi siempre de sacerdote, de galán maduro y
representó a varios héroes, entre ellos José María Morelos y, desde luego a Pancho
Villa. Su actuación como El Centauro del Norte fue tan fuerte que hay
personas que confunden a Pancho Villa el verdadero con “una actor” y de
Domingo Soler aseguran que es “el real” Pancho Villa. Carlos López “Chaflán”
era, para 1936, uno de los más connotados actores cómicos de México, salido
de las carpas como Cantinflas, como Medel y tantos otros, Chaflán gozaba de
las simpatías del público por sus dotes histriónicas y de carácter, su
personaje El Chaflán, era lo mismo pícaro que sensato, mundano que espiritual,
ladino y gentil. Su prematura muerte (murió ahogado en el río Pánuco) impidió
culminar una brillante carrera en el cine nacional. Raúl de Anda se
convertiría, al paso de los años, en el personaje “El charro negro” que se
hizo popular por la saga en la que el intrincado charro vengador de los
pobres vencía a todos los terratenientes. Finalmente Dolores Camarillo haría
una larga carrera en el cine, primero como actriz representando papeles
inolvidables y después como peinadora y maquillista estrella. Fue esposa de
Antonio R. Frausto y mejor conocida en el medio como Fraustita. Vámonos
con Pancho Villa representa
pues el momento en el que el cine mexicano se encuentra consigo mismo, es
decir, el cine de México tiene qué decir y cómo decirlo: historia, director,
actores, escenarios, público y marca, junto con Allá en el rancho grande del mismo De Fuentes no solamente el
nacimiento de una industria sino el inicio del la época de oro del cine
nacional.
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