ELENA GARRO NOS RECUERDA EL PORVENIR “Lo único que hay que imaginar es lo que no existe” -nos dice Isabel- personaje de la historia, habitante del pueblo de Ixtepec, éste que nos habla y nos platica lo que en él sucede, sucedió, y recuerda que sucederá. Pues el tiempo en Ixtepec se detiene cuando entre los años 1926 -1929 llega a invadirlo un ejército de la Revolución agonizante. Agonizante es también la vida del pueblo y sus habitantes bajo el dominio del general Francisco Rosas, quien provoca que para todos la vida ocurra fuera del tiempo, incluso para él mismo; son los recuerdos de todos los habitantes del pueblo y del pueblo mismo los que se vislumbran en lo que está por venir. Soledad, violencia, celos, amor, desamor, religión, locura, entre otros, son los hilos que van tejiendo el tiempo en esta historia. Fueron, son y serán. La posibilidad de un futuro diferente al pasado y al presente no existe. Es una historia adornada con bellísimas imágenes poéticas que nos regala la autora, son, quisiera pensar, dulces obsequios para acompañar la amarga realidad que vivimos con sus personajes. Esa realidad en la que se agota la ilusión y es sustituida por la obsesión que tiene el general hacia Julia y que se extendie a todos los habitantes, lo que resulta en que los días se hagan iguales y “las gentes adquieran estaturas enanas”. Su biografa, Patricia Rosas Lopátegui en la introducción de su libro Testimonios sobre Elena Garro, publicado en 2001, en síntesis nos dice: Elena Garro nació en 1920 en Puebla, fue una mujer irreverente y contestaria. Es una más de las mujeres artistas mexicanas que vivió y se encontró en una sociedad que no estaba preparada para apreciar su espíritu libre. Para ella los valores tradicionales que oprimen a hombres y mujeres deben morir. Cuando era niña vivió en Iguala, Guerrero famosa por su clima caliente –como Ixtepec- ahí se relaciona con el mundo indígena y se vuelca en él y comprende su dolor milernario. Es periodista e historiadora; escribe teatro, novela, ensayo. Para Emmanuel C rballo, reconocido estudioso de la literatura, Elena no sólo es la mejor escritora mexicana del siglo XX, sino que la coloca a la altura de los escritores y las escritoras más importantes del mundo: "Es escritora de la cabeza a los pies, modificante, deslumbrante, innovadora: la literatura era una antes de Elena Garro y es otra después de ella". Y agrega Carballo: En el campo femenino, Elena es lo que Octavio Paz en el masculino: uno de los grandes escritores de todas las lenguas a finales del siglo XX. Se le considera impulsadora del realismo mágico, este movimiento literario que toma fuerza y conocimiento con Gabriel García Máquez, con su libro “Cien años de soledad”. Ella dice que se trata más bien de la cosmovisión indígena, ésa que muchos escritores se encargan de desvirtuar. Con el paso de los años y después de un rechazo e injusta valoración de su trabajo, sus aportaciones y su inteligencia, Elena llegó al final de su vida marginada y tildada de “loca”. Muere en la ciudad de Cuernavaca en 1998, después de haber vivido fuera de México durante más de 25 años, se instaló en Paris en 1968 y regresó en 1993. Había vivido antes por largos periodos en Nueva York y Madrid. Su vida estaba en las letras dado que eran escritores tanto ella como su esposo, el gran poeta Octavio Paz. La lectura de “Los recuerdo del porvenir” es algo que no olvidará, se la recomiendo. |