Vivir para contarla, Gabriel GARCÍA MÁRQUEZDiana, México, Primera edición, 2002, 578 pp. Reseñado por: Verónica Lomelí La autobiografía de un escritor siempre representa un tesoro para aquellos que la leen ya que, más allá de su historia o la de sus personajes y textos, el autor nos deja entrever sus ideas y sentimientos. En este sentido Vivir para contarla, la primera parte de las memorias de Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura 1982), es un legado histórico, literario y, por supuesto, emocional. En su propia voz, y con ese bello manejo del idioma español que lo caracteriza, el escritor colombiano nos acerca a su infancia y su juventud: desde sus más tiernos recuerdos, juegos y viajes infantiles, los días en que la pobreza y las dificultades, así como las ilusiones y desilusiones forjaron su carácter, hasta la publicación de su primera novela La Hojarasca, en 1955. Vivir para contarla es fundamental para todos los interesados en la obra del maestro o para aquellos que se acercan por primera vez a sus creaciones, ya que nos revela los orígenes de los personajes e historias que se leerán en Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El Coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, El otoño del patriarca y tantas otras. Para nuestra agradable sorpresa, nos regala las fuentes de su inspiración al presentarnos a su pintoresca familia, su amada Colombia, sus grandes amigos, diversos seres que pasan por su vida y, sobre todo, su colorida realidad. Vivir para contarla se lee fácilmente gracias a la sencillez estilística y a la rica prosa que caracterizan al maestro. Resulta muy recomendable tanto para los amantes de la obra de García Márquez y de la literatura mundial como para aquellos que desean ser escritores, ya que contiene importantes consejos para la creación y la construcción narrativa. |